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Ciencia y Tecnología

La arquitectura después de la inteligencia artificial

4 min

Publicado originalmente en LinkedIn el 2 de septiembre de 2023ver publicación original

Excel no terminó a los contadores. Photoshop no mató a los fotógrafos. La IA no te quitará tu trabajo…

— PlatziConf 2023

La inteligencia artificial (IA) está alcanzando a la sociedad de una manera acelerada, y está trayendo consigo avances en la forma en que visualizamos la realidad. Un ejemplo de ello es la Inteligencia Artificial Generativa (IAG).

Este modelo de IA se ha puesto de manifiesto desde el 13 de abril del 2022, cuando OpenAI publica un paper donde hace una descripción muy detallada de lo que son los modelos de difusión y pone a disposición su Interfaz de Programación de Aplicaciones (API), en la que un usuario común puede generar una imagen a partir de texto, lo que se conoce como text to image.

La evolución de esta tecnología y otras de la misma industria ha tenido una tendencia de crecimiento no vista por otros activos, y ha de optimizar también la industria de la arquitectura: a partir de la creación de un modelo entrenado con imágenes de edificios con un concepto específico deseado, podemos crear imágenes o renders en tan solo unos segundos, dependiendo únicamente de la capacidad de cómputo de la máquina utilizada.

La creación de estos renders de manera casi instantánea da pauta a la creatividad y a la eficiencia, puesto que tanto el creador como el cliente pueden digitalizar en poco tiempo lo que está en su mente sin la necesidad de esperar días, semanas o incluso meses hasta concebir un modelo en 3D satisfactorio. Se salta de esta manera el modelado en tercera dimensión, pasando directamente al renderizado, y así se trabaja de manera más encaminada a lo que buscamos sin perder tiempo en divagaciones e iteraciones que a menudo cuestan tiempo, esfuerzo, dinero y clientes.

La IAG adopta conceptos como prompt, el cual representa una descripción textual de la imagen que se quiere generar y en la que se han incorporado signos de puntuación, palabras clave y más especificaciones que enriquecen el texto y arrojan una imagen más precisa de lo que se espera, llamándole así prompt engineering al resultado más técnico de esta definición.

Pero los usos de la IAG no paran ahí: además de acortar los tiempos de creación, también estilizan los modelos partiendo incluso de un simple boceto.

Manejar instrumentos digitales de este tipo no sustituye la creatividad del diseñador; más bien la potencializa y la perfecciona a su punto más asequible.

La IA no es un sustituto del talento humano. Es una herramienta que cada vez es más accesible al usuario en general, tiene mucho camino por explorar y crece cada vez más rápido: se desarrolla más pronto de lo que se aprende a nivel colectivo. Se dice que Newton desarrollaba el cálculo diferencial al ritmo que lo aprende un estudiante de bachillerato; la IA puede ser más veloz. Estamos a tiempo de adoptarla, dado que aún está en su etapa temprana. Los países que la lideren dominarán a los que no; las empresas que la acojan superarán a las que no.

Ahí es donde emprendemos el trayecto hacia el diseño de interiores y exteriores a partir de prompts bien definidos, uno de los cambios más prometedores de esta tecnología dentro de este sector.

La interacción entre el hombre y la máquina es más estrecha y puede llegar a límites inimaginables, lo que se conoce como la singularidad de la IA, que seguramente vendrá en aras de la computación cuántica. Entonces podríamos citar a Koestler y su Ghost in the Machine; pero por lo pronto, eficientemos nuestras propuestas arquitectónicas con las herramientas que se nos presentan en esta disrupción llamada inteligencia artificial generativa. No solo acelera el proceso de diseño, sino que también fomenta la innovación al permitir enfoques no convencionales. Los arquitectos e ingenieros pueden alimentar estos sistemas con los requisitos del proyecto, las restricciones y las preferencias estéticas; a partir de estos datos, la IAG puede producir una variedad de diseños que satisfagan los criterios de la empresa o profesionista que la emplea, su estilo, sus gustos y su forma de pensar.

Conclusiones

La Inteligencia Artificial Generativa está desencadenando una revolución en la industria de la arquitectura, la ingeniería, la construcción y, desde luego, en la economía. La colaboración entre la creatividad humana y la capacidad de procesamiento de datos de las máquinas está dando como resultado edificios más innovadores, eficientes y estéticos, y llegará al punto de hacerlos mucho más sostenibles así como rentables.

Ser parte de esta disrupción nos acerca más a oportunidades, pero también a desafíos sobre cómo aprovechar esta tecnología sin perder la capacidad artística e intuitiva del individuo, ni la ética, ni la identidad propia. Pero esta sinergia, dentro de los modelos de difusión, nos promete un futuro excitante para la arquitectura, la ingeniería y la construcción.